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.Valencia (España), 12 may (EFE).- Manuel Jesús "El Cid" ofreció hoy en Valencia (este del país) una buena muestra del nivel de comunión que por instantes llega a alcanzar con el ganado de Victorino Martín, al que movió con elegancia al natural, aunque finalmente dejó escapar los trofeos al fallar con el acero.Ficha técnicaToros de Victorino Martín desiguales de presencia aunque de variado e interesante juego, desde el buen quinto a la alimaña que cerró plaza pasando por los manejables segundo y cuarto.Juan Bautista: Pinchazo y media estocada (silencio); pinchazo hondo y descabello (silencio).El Cid: Estocada corta y vuelta al ruedo tras petición; estocada y varios descabellos (ovación tras dos avisos).Alberto Aguilar: Estocada trasera y dos descabellos (ovación); varios pinchazos y descabellos (silencio).Valencia ( Agencia EFE ). Media entrada en una tarde agradable. Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio por el fallecimiento del ganadero Salvador García Cebada y la Diputación de Valencia le entregó una placa a Joaquín Mompó por sus muchos años de dedicación a la Escuela Taurina de Valencia.
Las encastadas reses de Victorino ofrecieron espectáculoComo siempre que aparece su nombre en los carteles, el ganado de Victorino Martín fue protagonista hoy en Valencia con un lote atractivo que sin embargo solo El Cid fue capaz de digerir.Especialmente bonito y encastado fue el primero del lote del diestro sevillano, un animal que se movió con viveza y que transmitió emoción. Su lidia empezó fulgurante con dos aplaudidos quites, por chicuelinas el de Alberto Aguilar y a la verónica la réplica del diestro de Salteras (Sevilla) (sur de España).La faena de muleta se fundamentó sobre el pitón izquierdo, el mejor de un animal que se desplazó, aunque sin humillar, y que apenas dejó espacio para la comodidad por el derecho.El toreo de El Cid al natural recordó sus mejores etapas con los santacoloma, pero no anduvo bien con el estoque y finalmente no se le concedió una oreja pese a las peticiones.Similar historia se vivió con el quinto, quizá el más feo de hechuras, más alto y despegado del suelo que sus hermanos, pero que embistió mucho y bien.El sevillano, que brindó su faena al casi centenario fotógrafo Francisco Cano "Canito", planteó de nuevo una faena cimentada en su mano izquierda que alcanzó profundidad en cuanto se pudo olvidar de las incómodas miradas de su adversario.Buena labor, en definitiva, la de El Cid, que sin embargo malogró de nuevo los posibles trofeos con el mal uso del descabello.
Juan Bautista anduvo frío con el que abrió plaza, un ejemplar que humilló con clase en los primeros compases pero que pronto se quedó sin fuelle en la muleta. Tampoco aportó demasiado el francés, salvo una serie de naturales con el toro ya venido a menos.El feo y paletón cuarto resultó sin embargo manejable, pero Bautista no acertó a ligar ninguna tanda.
Alberto Aguilar plantó cara con firmeza a un peligroso tercero que no dejaba de buscarle las zapatillas. Puso valor y lo toreó como si fuese bueno en una faena de mérito y exposición con ambas manos, pero la faena se vino a menos y necesitó dos descabellos.El segundo de su lote fue claramente una alimaña, un "regalo" de los que también suelen aparecer en los lotes de la divisa extremeña, con el que Aguilar quizá pecó de incauto al llevarlo a los medios porque la faena resultó imposible. Firmado: EFEFotografía: Paco Ferrís
.Ficha del festejo:Lunes 19 de marzo. Plaza de Toros de Valencia. 11º festejo de la Feria de Fallas 2012. Corrida de toros. Tres cuartos de entrada. Tarde soleada con viento. Se han lidiado dos toros de San Mateo (1º y 6º), tres de Carmen Lorenzo (2º, 4º y 5º) y uno de San Pelayo (3º) serio y hondos en líneas generales, bien presentados. A los seis les faltó raza y emoción. 1º resultó noble pero manso y deslucido. 2º tuvo calidad, nobleza y buen ritmo. 3º tuvo calidad y fijeza también, pero fue a menos. 4º y 5º con calidad y nobleza aunque justos de raza y fuerza. 6º fue el más deslucido.Enrique Ponce, silencio y oreja tras aviso.Manuel Jesús “El Cid”, oreja y oreja.Daniel Luque, silencio tras aviso y silencio.Se desmonteró en el segundo “El Boni” y en el quinto también hizo lo propio Alcalareño.Valencia (Esp.).- Manuel Jesús “El Cid” ha sido el último nombre propio que queda inscrito en la historia de esta feria de Fallas del año 2012 después de salir a hombros por la puerta grande en el final del ciclo josefino. Hoy, día del patrón en Valencia y día grande de las fallas, cuando faltan a penas unas horas para que los monumentos de los artistas sean pasto del fuego purificador, el diestro de Salteras ha sido el triunfador en un festejo donde los toros de “El Capea” no han dado el juego esperado. El valenciano Enrique Ponce además, tampoco hoy ha tenido la suerte de cara a pesar de cortar un trofeo en el cuarto que le ha medio-reconciliado consigo mismo y el más joven, Daniel Luque suficiente hizo con mostrarse como se mostró con un lote deslucido: suficiente, valiente, entregado y con ganas de alcanzar un triunfo que fue imposible.
Volvió a puntuar en una plaza que comienza a ser talismán para el diestro sevillano, Manuel Jesús “El Cid” y volvió también a sortear el mejor lote del encierro de Capea en sus tres hierros. Con el segundo de la tarde, “El Cid”, lo lanceó a la verónica con temple y suavidad en un recibo donde el toro ya se mostró con buenas condiciones: calidad, fijeza y recorrido principalmente. Quitó el torero a la verónica y de nuevo lo hizo con temple, con calidad y con gusto mostrando el buen animal que había sorteado. Un astado bien hecho que mejoró con la lidia en sus embestidas yendo a más y mejor. Repetidor y codicioso, además de franco, propició el lucimiento de Rafael Perea “El Boni” en banderillas llegando al último tercio con unas virtudes que lo convirtieron en el mejor de toda la corrida. Faena la de “El Cid” muy auténtica, medida en metraje y llena de sentimiento, sobre todo al natural. Citando de frente en la media distancia, el toro acudió a las telas con prontitud y calidad, posibilitando tandas al natural llenas de gusto, suavidad y temple. Muy centrado Manuel Jesús durante todo el trasteo, le ando con torería y delicadeza y le fue cuajando una bella faena que fue calando en el público. Elegante en la interpretación del toreo, el de Capea embistió siempre humillado y con mucha bondad lo que permitió estirarse al diestro de Salteras para firmar una faena de altos vuelos apreciada por el público. Muy torero durante toda su actuación, a gusto y sintiéndose, “El Cid” cuajó sobre la diestra pases dibujados con temple, suavidad y con gusto, para acabar con un toreo de cercanías cuando el astado ya estaba venido a menos por la exigencia de la lidia. Agotó las embestidas del toro al máximo y completó una buena faena. La estocada le posibilitó el corte del primer trofeo.Con el quinto, salió a rematar la tarde y salir a hombros de Valencia. El toro también tuvo nobleza, calidad y recorrido, si bien anduvo más justo de emoción. Es más, la emoción la puso el torero que peleó hasta el final por lograr el objetivo deseado. No pudo lucirse a la verónica en el recibo capotero aunque en banderillas el toro cambió a mejor y alegre en los embroques propició que alcalareño se luciese y se desmonterase tras parearlo. Brindis “El Cid” al Soro y cuidando a la res para que no se viniese abajo, comenzó cuajando una tanda en redondo de mano baja con calidad y nobleza. El toro desarrolló largura y buenas condiciones y con temple y mucho gusto el diestro le fue cuajando faena. Quizás al de Capea le faltó un punto de transmisión pero no fue impedimento para que, sin aburrirse el torero echase mano de su poderoso toreo al natural y le fuese cuajando fiesta por ese pitón con mucho tiento, mano suave y mucho temple. Le dio tiempo y tempo, así como espacio para que se repusiese. Las últimas tandas al natural llevando atrás a la cadera la embestida de la res fue muy celebrada. Final de trasteo de rodillas y en cercanías con tiempo aun para unas tandas en redondo donde acortó distancias, exprimiendo al máximo la embestida. Posiblemente, resultó más emotiva la primera parte que la segunda, aunque la faena fue completa y el trofeo logrado merecidamente concedido.
A Enrique Ponce no le fueron bien las cosas en el sorteo, aunque su paciencia, ciencia, enorme afición y amor propio del que hizo gala, volvieron a aflorar y propiciar el corte de un trofeo en el cuarto de la tarde. En este de Capea, el valenciano le cuajó una faena completa y rotunda en la que de nuevo dictó una lección de como triunfar incluso cuando el toro no es lo mejor de lo mejor. De salida, el animal, serio y cuajado, metió bien la cara en las telas, aunque como es propio del encaste Murube, saliese abanto y sin fijeza en los primeros minutos de su lidia. Logró lucirse a la verónica Ponce, meciendo la capa con suavidad y gusto, sobre todo por el pitón derecho, y abrochando la serie con una media muy elegante. El toro descubrió fijeza, calidad y recorrido aunque estuviera justo de raza, y metió la cara con temple cuando siguieron ofreciéndole la tela. Se recuperó en banderillas y descubrió un galope desde lejos que nos hizo atisbar la posibilidad de ver faena en las manos de Ponce. Y así fue. También lo vio el sabio de Chiva y comenzó su trasteo con doblones por abajo elegantes y preciosos a la vez que templados. Estaba claro que salió para triunfar planteando faena en los medios. A pesar de las bondades que se le vieron al toro éste tampoco fue del todo claro, pues resultaba incomodo cuando iba metido en la muleta con un derrote final de la suerte que dificultaba el remate de las tandas. Con inteligencia y paciencia, Ponce le fue cuajando trasteo. Largura y calidad del animal. Ponce a gusto y confiado toreando en redondo con calidad, suavidad y maestría. Cuidó al toro y lo metió en la muleta. Lo fue haciendo dándole tiempo y dejándolo descansar. Faena a más, en la media altura pero con temple y gusto. Hubo una tanda en redondo con la mano muy baja. Al natural lo intentó aunque por ahí faltó más emoción. Faena medida en el metraje con final por molinetes y uno en redondo desmayado. Circular y adorno, la estocada le puso en sus manos una justa y trabajada oreja. Con el que abrió plaza no pudo hacer mucho. Aunque metía bien la cara, también es cierto que se defendió con las manos por delante y acabó siendo soso y deslucido. Faena templada a media altura en la que a pesar de todo el diestro se gustó en algunos pasajes. Le faltó emoción y transmisión al toro, quedando el torero por encima de su antagonista. Al natural también le cuajo alguna tanda muy correcta. Faena completa por ambos pitones en la que aprovechó el toro.
Completó el cartel Daniel Luque que no tuvo suerte en el lote de los del Capea. Con el tercero, un toro que metía bien la cara, con calidad por el izquierdo y por el derecho con una embestida más corta, Luque lo cuidó por su falta de fuerzas llegando a cuajar un quite por chicuelinas templadas, con gusto y seriedad. La larga cordobesa que meció con temple y calidad fue un lujo. Se vino arriba el toro en banderilla y aunque le faltó transmisión le medio-sirvió. Toreándolo sin molestarlo en exceso, con suavidad y calidad le cuajó en redondo varias tandas de cierta relevancia. Lo intentó al natural pero no terminó de romper. Final de cercanías, con disposición y seguridad intentando amarrar el triunfo. No pudo ser. Como tampoco lo fue con el cerró festejo y feria. La falta de fuerzas del animal y su justeza de raza y de casta convirtió en una misión imposible obtener lucimiento y triunfo alguno.Así terminó un festejo en el que todos esperamos un mejor resultado artístico y ver una corrida de toros de Capea, al menos igual que la de las fallas del año 2011, más no pudo ser, como tampoco se dio el lleno. En el día grande de las fallas el público respondió llenando el coso en unos tres cuartos de entrada una hecho que no se debe repetir el año que viene, ni hoy día de San José ni tampoco la víspera, días que por tradición y organización empresarial siempre han sido de lleno con el cartel de “no hay localidades”.Firmado: Alfonso SanfelíuFotografía: Paco Ferrís
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Ficha del festejo:
Lunes 19 de marzo. Plaza de Toros de Valencia. 10º festejo de la Feria de Fallas 2012. Corrida de rejones. Tres cuartos de entrada. Se han lidiado seis toros de la ganadería de Fermín Bohórquez de muy buen juego en líneas generales.
Andy Cartagena, oreja en el único que pudo matar.
Diego Ventura, ovación, dos orejas y oreja con petición de la segunda.
Joao Moura, ovación y oreja.
Valencia (Agencia EFE).- En el festejo de rejones celebrado en la plaza de Valencia, Andy Cartagena ha sufrido un aparatoso percance cuando su caballo 'Laurel' perdió pie de los cuartos traseros, quedando montura y jinete a merced del toro y lesionándose el de Benidorm el brazo derecho en la caída. Pese a ello, continuó en el ruedo y, tras una vibrante lidia, logró cortar la oreja. Pasó a la enfermería, donde los médicos le desaconsejaron salir a matar el segundo toro y fue trasladado a un centro hospitalario para ser atendido de una posible fisura en el radio de su brazo derecho.
Diego Ventura destacó en banderillas ante el segundo, montando a 'Wellington', con el que templó muy bien a dos pistas. Mantuvo el nivel de su faena con cheque, pero malogró el posible premio con el mal uso del rejón de muerte. Con el cuarto, el jinete hispanoluso cuajó una sensacional actuación. Gran toro de Fermín Bohórquez y soberbia la labor de Ventura ya de salida con 'Buena Víbora', y sobre todo en banderillas montando a 'Pegaso'. Siempre ejecutó las suertes de frente, clavando arriba con pureza y precisión. Tras un gran rejonazo que tuvo una muerte muy efectiva, paseó las dos orejas, acompañado del equino 'Pegaso' y del mayoral de la ganadería. En el que cerró el festejo, Ventura volvió a mostrar su extraordinario momento, y lo más jaleado de su actuación llegó a lomos de 'Ordóñez', con el que ejecutó espectaculares piruetas en la cara del toro. Con el rejón de muerte volvió a estar soberbio. Oreja bien ganada con gran petición de la segunda, que no fue concedida.
Por su parte, el portugués Joao Moura puso en escena una renovada y completa cuadra aunque, templado en el recibo de salida y espectacular en banderilla, también el mal uso de los aceros dejó en una ovación su balance artístico con el equino 'Perera' en el primer turno. En el segundo, en una actuación mucho más efectista que buena, lo mejor llegó con el caballo 'Moura', que hace honor a su estirpe. Mató muy mal pero, pese a ello, el amable público valenciano le pidió la oreja, que fue concedida.
Firmado: Agencia EFE
fotografía: Paco Ferrís
.Ficha del festejo:Domingo 18 de marzo. Plaza de Toros de Valencia. 9º festejo de la Feria de Fallas 2012. Corrida de toros. Tres cuartos de entrada. Tarde soleada. Se han lidiado seis toros de la ganadería de Fuente Ymbro bien presentados aunque desiguales en trapío. 1º deslucido y parado, justo de fuerzas. 2º fue un gran toro con calidad, nobleza y codicia. 3º fue bravucón, con calidad y nobleza pero acabó rajándose. 4º fue manso y deslucido. 5º fue encastado. 6º fue manso y rajado, también deslucido.Diego Urdiales, vuelta tras aviso y leves palmas.Iván Fandiño, oreja tras aviso en ambos.David Mora, saludos tras aviso y silencio.Valencia (Esp.).- Caída la noche y con una calle de Játiva tomada literalmente por los turistas que agotaban las últimas horas de las fiestas falleras, cruzaba la puerta grande de la plaza de toros valenciana, el diestro bilbaíno Iván Fandiño. Emocionado y pletórico, el matador de toros no podía esconder la alegría que para él suponía salir a hombros de la primera feria importante de la temporada española. Era el justo premio a una actuación en la que su valor, disposición, entrega, firmeza y compromiso, le llevaron por el camino del triunfo ante el mejor lote de la ganadería de Fuente Ymbro. Esa fue la noticia positiva en víspera del día grande de las fallas. La noticia menos positiva fue ver cómo el público no respondió de forma unánime al cartel, llenando en tres cuartos justos la plaza, y la otra noticia más alarmante si cabe, fue la lidia tan desigual de comportamiento del encierro de Ricardo Gallardo.
El jabonero que hizo segundo en el sorteo saltó al ruedo con las fuerzas muy mermadas como alguno más de sus hermanos de camada, y tanto fue así que tras el puyazo reglamentario el presidente resolvió devolverlo a corrales. En su lugar se corrió turno y saltó al ruedo, el toro que iba hacer quinto del festejo. Éste resultó ser, al final, el más encastado y noble de la tarde. Fue un gran toro. Así, sin más. De los que emocionan al verlo embestir y te tensionan en tu localidad por ver que nunca va entregado. Repetidor, codicioso, franco en su arrancada, encastado y con las complicaciones propias de su condición, el toro se arrancaba desde lejos y con prontitud. Ante él, el bilbaíno Fandiño se lució en el quite por chicuelinas muy ceñidas, cuya réplica la encontró en David Mora con un quite por gaoneras interpretadas con valentía y ajuste. En la muleta Fandiño comenzó firme y decidido en el centro del ruedo. Inicio de trasteo con el toreo en redondo sin pensárselo, con emoción y entrega. El toro se creció y el torero, lejos de arrugarse, también hizo lo propio. Fue una faena de poder a poder pues el toro nunca terminó de entregarse también porque el torero en muy pocas ocasiones durante el trasteo le bajo la mano firme dominándolo. Más bien acompañó con emoción, verdad, disposición y entrega la embestida y prueba de ello fue, que cuando le bajó la mano en alguna ocasión contada, la faena adquirió rango mayúsculo de sinfonía torera. El fuenteymbro fue un torrente de bravura, embistiendo como un torbellino a la muleta. A la faena le faltó más sometimiento aunque estuvo preñada de valor, emoción y épica. Por el pitón izquierdo lo intentó al natural, pero por ahí costó más encontrar el lucimiento, por lo que remató su actuación en redondo y un arrimón valiente entre los pitones. Si hubiese bajado tan solo un poco más la mano, estaríamos hablando de una grandiosa faena. Estocada entera y oreja. El toro recibió una ovación cerrada.Con el quinto de la tarde, primer sobrero reseñado, salió Fandiño a redondear una actuación que se le ponía de cara. Empujó el fuenteymbro con fijeza y poder al caballo y se vino arriba en banderillas. Antes, tanto Fandiño como Mora rivalizaron en quites por gaoneras y chicuelinas. Rivalidad y emoción como prólogo a la faena de Fandiño. Comienzo torero en la raya con los pies firmes. La gente con él, y pendientes de lo que podría ocurrir. El toro fue codicioso, entregado en sus arrancadas y acometidas, lo que propició un vibrante espectáculo. Interesante verlo embestir pues nunca terminaba de entregarse a la muleta. Se rompió el torero bilbaíno en el comienzo de faena toreando en redondo y crujió la plaza con una rotunda tanda en la que imantó la embestida del animal a la tela hasta cuajar un emocionante y bello pasaje. Después, el trasteo bajó en intensidad, pues el torero tuvo dudas ante el animal, sacando pases de uno en uno, disminuyendo así el diapasón emocional de la obra. Lo intentó por el izquierdo y tras cuajar varias tandas al natural con verdad y autenticidad, volvió al toreo en redondo para relanzar la faena hasta su clímax. Las tandas finales sobre la diestra, embraguetado el torero, enroscado el toro y encerrados ambos de raya para adentro, hicieron levantar al público de sus localidades. La obra estaba justamente consumada y completada. La emoción a flor de piel en el espectador. Estocada entera saliendo volteado sin consecuencias y oreja ganada con justeza y mérito, que le abría la puerta grande.
Urdiales y Mora no sortearon dos buenos lotes. Al riojano se le vio paciente y dispuesto en el que abrió plaza. Un toro protestado de salida por su endeblez, al que tuvo que cuidar para que no se viniera abajo. Con estas condiciones buscó lucimiento por ambos pitones, en una faena tan meritoria como deslucida por la condición del astado. Disposición, mérito y entrega fueron las armas del torero que poco más pudo hacer. La estocada entera en la cruz fue lo mejor de esta primera actuación. Con el cuarto tuvo de nuevo que esforzarse para obtener lucimiento donde tampoco lo hubo. Flojo de los cuartos traseros el animal, ante este fuenteymbro estuvo valiente cuajando varias tandas en redondo muy esforzadas y entregadas, que le valieron el reconocimiento del público. De nuevo, su disposición quedó patente en una tarde donde el lote que le cupo en suerte, no fue de lucimiento.
David Mora que completaba el cartel, tuvo peor suerte al sortear los dos toros más mansos y rajados del encierro. Ambos se acularon en tablas, embistieron a la defensiva y obligaron a que el matador intentase cuajar trasteo en esas condiciones. Con semejante situación, Mora solo pudo protagonizar una actuación titánica ante los dos toros, de imposible lucimiento y triunfo. Imposible.Firmado: Alfonso SanfelíuFotografía: Paco Ferrís
.Ficha del festejo:Sábado 17 de marzo. Plaza de Toros de Valencia. 8º festejo de la Feria de Fallas 2012. Corrida de toros. Lleno. Tarde soleada. Se han lidiado seis toros de la ganadería de Zalduendo desiguales de presentación. Encierro justo de casta y raza, muy deslucido en conjunto que sin ninguna duda dio al traste con el festejo.Enrique Ponce, silencio tras aviso en ambos.Sebastián Castella, saludos tras aviso y petición, vuelta tras aviso.Arturo Saldívar, silencio tras aviso en ambos.Se desmonteró Ambel Posada tras parear al segundo. Valencia (Esp.).- Seis avisos seis en tarde de expectación, ilustran a las claras el ritmo que tuvo un festejo que resultó largo, tedioso, aburrido, deslucido y sin a penas interés. Estaba todo listo para vivir una gran tarde de toros: lleno hasta casi el cartel de “no hay billetes”; anunciados Ponce, Castella y Saldívar, y los toros apetecidos por las figuras de la ganadería de Zalduendo. Glamour en los tendidos. Gente guapa y el mundo del toro pendiente de lo que ocurre en las fallas. Pues bien, salió el toro y ¡zas! uno tras otro compusieron un muestrario de reses sin casta, raza, fondo ni interés. Un desastre que dio al traste con las ilusiones de todos y que llegó a exasperar hasta al más paciente.
Entre tanto aburrimiento, el francés Sebastián Castella fue el único que destacó al lograr saludar tras la lidia del segundo y dar una vuelta al ruedo polémica en el quinto. Con el primer de su lote, animal que embestía sin gracia y justo de fuerzas, se lució por chicuelinas el mejicano Saldívar en el quite correspondiente donde también fue volteado sin consecuencias por su impericia. En la muleta, Castella comenzó sentado en el estribo con torería, para sacarlo a la raya con disposición y valentía. Faena completa por ambos pitones, mucho mejor en redondo que al natural, siempre con la muleta a media altura y cuidando al endeble animal que fue adquiriendo enteros a medida que transcurría el trasteo. Le dio tiempo para reponerse, lo mimó, lo cuidó y le hilvanó un trasteo suave y gustoso, aunque lo más celebrado por el público fuese el arrimón que se dio en los últimos compases de la faena, asustando al personal. Fue una actuación seria, firme y de verdad, que por malograrla con la espada no recibió trofeo.Con el quinto de la tarde, deslucido también como el resto del encierro, el galo estuvo de nuevo decidido, firme y resolutivo. Nos gustó la disposición del torero que no echó por la calle de en medio en tarde tan deslavazada y abrevió. Al contrario, plantó cara a la adversidad y contrariedad de la tarde y se empeñó en levantar el festejo con tesón, firmeza y de nuevo entrega. Faena por ambos pitones esforzada en la que entendió perfectamente la condición del astado. Valiente, firme, sin aburrirse, expuso y cuajó un trasteo importante en el que también logró meter a un público exasperado por el desarrollo de la tarde. Arrimón de nuevo, asustando al miedo y lástima el error con los aceros pues tuvo en su mano el trofeo. Petición mayoritaria no atendida y vuelta con división de opiniones.
El maestro valenciano Enrique Ponce volvió a tener mala suerte con los toros. Manso el primero y deslucido el cuarto, el torero de Chiva tuvo que echar mano de su sabiduría y paciencia para firmar una actuación esforzada y comprometida, acorde a su condición de figura. No fue su tarde aunque quedó patente en el ruedo sus ganas por intentarlo. Dos trasteos muy largos en los que con mucha tranquilidad y tesón, se peleó con los astados hasta lograr el lucimiento. En el que abrió plaza le robó una tanda meritoria en redondo en los últimos compases de la lidia. Temple, tiempo, tempo y afición hicieron el resto para sacar pases donde no los había. Con el cuarto, flojo y sin casta que llegó rebrincado al último tercio, le cuajó un trasteo donde estuvo sobradamente por encima del astado. Lo sobó, lo cuidó, tiró de él con paciencia, y le robó algún derechazo meritorio pero el animal fue tan deslucido que la emoción brilló por su ausencia. Merito sí que tuvo Ponce pero poco más pudo hacer. Imposible poder triunfar así. Gratitud en el público ante la actitud de Ponce esta tarde, aunque lo despidieran con una sonora división de opiniones.
Completó cartel el mejicano Arturo Saldívar que no tuvo la tarde. Todos esperamos con ganas la vuelta de este torero a Valencia, después de verlo triunfar en la reaparición de José Tomás, pero hoy dio un paso atrás en su trayectoria. Impreciso en el manejo de las telas, como consecuencia del cual sufrió varios atropellos y volteretas, no se le terminó de ver muy seguro durante el festejo. Saldívar echó mano del pundonor y el valor en ambos trasteos, pero el toreo no es sólo eso, es también dominio, sometimiento, temple, suavidad, ciencia y de lo comentado poco se dejó ver en su actuación conjunta. Silencio tras aviso en los toros, definen perfectamente el sentir del público y la importancia de sus trasteos.Firmado: Alfonso SanfelíuFotografía: Paco Ferrís
.Ficha del festejo:Viernes 16 de marzo. Plaza de Toros de Valencia. 7º festejo de la Feria de Fallas 2012. Corrida de toros. Lleno. Tarde soleada con brisa. Se han lidiado tres toros de Domingo Hernández (1º, 2º y 4º), dos toros de Garcigrande (3º y 5º), y dos de Parladé por devolverse el titular 6º tras partirse un pitón, y ser sustituido por otro de este último hierro. Corrida desigualmente presenta con algunos de ellos como 3º y 4º por debajo de lo exigido en plaza de primera. En cuanto al comportamiento: el 1º y 2º tuvieron calidad y nobleza aunque las fuerzas justas. Los corridos en 3º, 4º, y 5º fueron deslucidos, siendo complicado el tercero y los otros dos parados. El 6º tuvo nobleza y calidad además de transmisión y tranco.Juan José Padilla, oreja tras aviso y saludos.José María Manzanares, dos orejas y silencio tras viso.Alejandro Talavante, oreja y oreja.Valencia (Esp.).- Fue tarde de emociones y de fiesta. De emociones porque reaparecía en plaza de primera, Juan José Padilla. Héroe y leyenda viva del toreo. Ejemplo de supervivencia y superación ante la adversidad más dura que recientemente hemos vivido. Y fue tarde de fiesta porque el público que llenó el coso valenciano, no sólo lo hizo por contemplar el regreso del guerrero, sino que también acudió a la plaza para disfrutar de dos de los máximos exponentes de la temporada pasada: José María Manzanares y Alejandro Talavante. Triunfó el espectáculo y el toreo, pues de todo hubo en esta tarde fallera: arte, épica y fantasía.
El arte profundo y exquisitamente estético, vino de las muñecas del alicantino Manzanares ante el segundo de la tarde. Un toro bonito de hechuras, de Domingo Hernández que fue todo un dechado de bondad. No se empleó en el caballo, donde le castigaron lo suyo, pero se vino arriba en banderillas y llegó a la muleta con una calidad y nobleza extraordinarias. Manzanares no lo vio hasta mitad de faena y prueba de ello fue que tuvo que ir convenciéndose poco a poco en las primeras tandas en redondo que el toro le podía servir. Sobándolo con mesura, midiendo las distancias y las alturas del engaño para no tirar al suelo al animal, fue componiendo una faena de probatura en su primera parte hasta que en un cambio de mano se convenció de la calidad extrema de la res. A partir de ahí, se dio cuenta del bombón que tenía por pitón derecho. Lo probó también al natural pero no fue posible el lucimiento quedando todo por ese pitón en una tanda templada pero sin emoción. De este modo decidió fundamentar la segunda parte del trasteo en el toreo en redondo. Una faena que fue a más desde su mitad, como en las buenas mascletàs. Mano baja. Firme la muleta enganchando al animal desde adelante para llevarlo atrás con mimo y suavidad. Pases preñados de sentimiento y de gustó. Pura estética y desliz del alma. Se creció el matador a cada pase comprobando como era posible obrar el milagro del toreo. Tandas en redondo con estética exquisita, que fue creciendo en plasticidad a medida que la dimensión del matador se agigantaba. Comunión total del público con el alicantino, volcada con su obra y enloquecida. Se rindió de nuevo Valencia, al arte de Manzanares que compuso una intensa y emotiva faena con pasajes exquisitos de toreo. Y como colofón, lo impensable en estos tiempos: una estocada recibiendo a la res en el centro del ruedo. Espectacular la rúbrica de Manzanares explicando al toreo como se mata recibiendo. Muerte espectacular y dos orejas con petición de rabo. Catarsis colectiva en el tendido. Pletórico el matador.Con el quinto de la tarde Manzanares intentó redondear su actuación, pero resultó una tarea imposible. A sus manos fue a parar un deslucido y parado toro de la ganadería de Garcigrande con el que estuvo sobrado de recursos pero sin opción al lucimiento. Lo intentó por ambos pitones, y después de probarlo todo, optó por rematar la actuación, esta vez malograda por la espada. A pesar de todo, ahí quedó para el recuerdo la obra del segundo y esa magnífica suerte suprema, perfecta en su interpretación y ejecución.
La épica y la fiesta la puso Juan José Padilla con su actuación. Tras saludar agradeciendo la ovación cerrada que le tributó el público de Valencia al finalizar el paseíllo, se pudo ver con el que abrió plaza a un Padilla muy templado, sosegado y profundo. Cualidades todas ellas que ya mostró en Olivenza y que hoy en Valencia, volvió a mostrar. Nos encontramos ante un nuevo Padilla, siempre que los toros sean como el que le cupo en suerte. Uno de Domingo Hernández con calidad, nobleza y recorrido, que colaboró para que el jerezano pudiese desplegar una lidia total. Con el capote se lució y gustó. En banderillas desplegó toda su tauromaquia en pares bien resueltos y ejecutados. Y con la muleta se nos descubrió como un torero templado y sentido. Faena completa por ambos pitones y una estocada entera que le valió una justa oreja. Ante el cuarto, no tuvo posibilidad de triunfo y por ello no pudo lograr la anhelada puerta grande. La res del hierro de Domingo Hernández fue deslucida sin paliativos. Parada y ala defensiva, sin emoción alguna, no fue apta para florituras ni para el toreo. Estocada defectuosa y saludos desde el tercio.
El otro triunfador del festejo acompañando a hombros al alicantino, fue Alejandro Talavante. Puerta grande en tono menor, pero igualmente legítima pues fue concedida por el público soberano. La fantasía de la tarde la puso el extremeño con dos trasteos donde la improvisación, experimentación e interpretación del toreo muy original prevalecieron. Con el tercero de la tarde, Talavante se mostró valiente, firme y resolutivo buscando el triunfo. El toro fue tardo en la embestida aunque cuando arrancaba lo hacia con calidad y la cara por el suelo. En varias ocasiones se lo intentó echar a los lomos, lo que hizo que la faena nunca terminara de tener un hilván por lo que fue irregular en su argumento. Aun así la estocada entera en la cruz hizo el resto y se le concedió una oreja. Con el que cerró plaza, de la ganadería de Parladé cuajó una faena siempre interpretada a media altura. Es cierto que el toro fue de una calidad suprema y además se desplazó lo que propició que el matador estuviera cómodo ante él. No obstante, en este se vio a un Talavante sin una idea clara de faena, pues aunque lo cuajó por ambos pitones, el trasteo no tuvo un hilo conductor claro que le diera coherencia a lo visto. Improvisación en la cara del toro. Experimentación. Sorpresa. Riesgo. Faena fundamentada más sobre la forma que el fondo, muy celebrada por el público. Oreja como premió a la entrega y fantasía y puerta grande.Firmado: Alfonso SanfelíuFotografía: Paco Ferrís
.Ficha del festejo:Jueves 15 de marzo. Plaza de Toros de Valencia. 6º festejo de la Feria de Fallas 2012. Corrida de toros. Media de entrada. Tarde soleada con brisa. Se han lidiados seis toros de la ganadería de Alcurrucén bien presentados con cuajo y seriedad. Variados de comportamiento. El 2º resultó encastado, con calidad y nobleza, manteniendo el interés durante toda su lidia. El 3º y el 5º fueron nobles y con clase.Curro Díaz, silencio y oreja con petición.Matías Tejela, oreja y saludos.Alberto Aguilar, silencio y silencio tras aviso.Se desmonteró José Manuel Montolíu tras parear al primero. También protagonizó una interesante brega al cuarto.Valencia (Esp.).- Hasta tres toros salieron embistiendo con importancia en este sexto festejo de fallas. Buen resultado ganadero que demuestra el gran momento en el que se encuentra Alcurrucén. Los tres tuvieron clase, nobleza, codicia, poder y las complicaciones propias del toro encastado que exige al matador una lidia y una faena bien desarrollada, poderosa, con temple y arriesgada y valiente para después lucirse cincelando el toreo en redondo y al natural. De los tres toros, un lote completo se lo llevó Matías Tejela. Una auténtica lástima que Tejela no lo aprovechara, pues una oportunidad así no se encuentra todos los días. Hoy era la tarde de cruzar a hombros la puerta grande, pero él solo se la cerró y la conmutó por una esforzada oreja. El otro buen toro le cupo en suerte a Curro Díaz y con él, el linarense, logró cincelar el mejor toreo al natural de la tarde.
Matías Tejela cortó trofeo en el mejor Alcurrucén del encierro, el segundo. Un astado ofensivo, que salió abanto y frío, como es propio en este encaste pero que a la primera ocasión de embestir lo hizo con la cara por abajo, con largura y exquisito temple. Quite de Alberto Aguilar toreando por chicuelinas e inicio de faena de Tejela muy torero, llevando por abajo con suavidad y temple, aunque acelerado. El de Alcurrucén fue un lujo. Así, sin más. Exigente con el matador, siempre embistió con franca calidad cuando Tejela se decidió a bajar la mano y llevarlo cosido a la tela con suavidad. Pero esto sucedió en muy pocas ocasiones. El matador se creció y atacó protagonizando una faena acelerada y si lo repasamos bien, con poco fondo. El toro se creció embistiendo codicioso lo que convirtió el trasteo en una faena de emoción en las tandas en redondo, por la sensación de peligro que transmitió el animal al no ser sometido con temple por Tejela. Posiblemente lo mejor llegó al natural con varios pases de compás y sentimiento en los que Tejela durmió las muñecas y ralentizó su toreo, al unísono con la embestida. Fue de puerta grande pero acabó siendo de una exigua oreja. Un despropósito. Con el quinto, manso de salida, tardo e incomodo en los dos primeros tercios, Tejela cuajó en el último una faena muy ligera, vulgar y desacoplada. Nunca estuvo ni quieto ni confiado ni firme con el de Alcurrucén, al cual cuando se le embebía en la muleta y era conducido con temple y suavidad, respondía con una entrega total. Rompió a bueno el astado, descubriendo un fondo de casta que lo hizo estar por encima de su matador. Faena valiente al mismo tiempo que acelerada, vulgar y sin contenido. Una auténtica lástima, si consideramos que nos encontramos con un torero con nueve años de alternativa.
El otro buen toro de la tarde fue a parar al linarense Curro Díaz en cuarto lugar. Toro abanto de salida y mansito en el caballo que en las telas de Montolíu mientras lo bregaba rompió a más embistiendo por abajo con suavidad y temple. Un comportamiento que creció en la muleta a medida que Díaz se fue creyendo la posibilidad de cuajar una gran faena. No alzó el vuelo deseado y esperado, también es cierto, pero para el recuerdo queda el arte del de Linares que se gustó y gustó al público en las tandas en redondo. Toreo por abajo, suave, con la res cosida a la tela, y presididas de una entrega auténtica que nos hizo soñar con el toreo. Aunque lo mejor vino al natural. Lo mejor de la feria hasta el momento esa tanda de naturales dibujados con delicadeza en los que deslizó la tela y la embestida del de Alcurrucén. Fue extraordinaria. Sin duda, lo más torero de la tarde y de lo que llevamos de feria. La estocada entera en la cruz puso el broche a una actuación en la que volvió a destapar la fragancia andaluza en esencia. Oreja y fuerte petición de la segunda. Antes con el que abrió plaza poco pudo hacer Curro. Se desmonteró José Manuel Montolíu tras parear con torería y exposición y después en el trasteo de muleta su matador lo intentó todo por lograr un triunfo. No puso ser. El toro se quedó corto, parado y agarrado al piso. Resultó imposible lucirse.
Completó cartel el madrileño Alberto Aguilar. No tuvo suerte en el lote y poco pudo hacer con los menos buenos del encierro. Sus dos actuaciones estuvieron presididas por el valor, las ganas, la entrega y el tesón por lograr un triunfo que fue imposible. Con el tercero lo más destacado fue el recibo de rodillas toreando por largas cambiadas. Después lo intentó -sin suerte- por ambos pitones, peleándose con el toro hasta firmar un trasteo muy largo pero sin lucimiento ni fondo. Se la jugó con éste, de igual modo a como se la jugó con el que cerró plaza. Éste último fue más complicado aún, que el anterior. Violento, incierto, con un viaje muy corto, ante él, el torero solo pudo exponerse hasta resultar volteado sin consecuencias. No cortó trofeos Alberto Aguilar pero dejó muy a las claras que vino a puntuar en una plaza que se la da bien. Esta tarde, lamentablemente, la suerte le volvió la espalda. Firmado: Alfonso SanfelíuFotografía: Paco Ferrís