Valencia (10ª de fallas): Puerta grande para Diego Ventura y lesión de Andy Cartagena en la matinal de rejones.

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Ficha del festejo:
Lunes 19 de marzo. Plaza de Toros de Valencia. 10º festejo de la Feria de Fallas 2012. Corrida de rejones. Tres cuartos de entrada. Se han lidiado seis toros de la ganadería de Fermín Bohórquez de muy buen juego en líneas generales.

Andy Cartagena, oreja en el único que pudo matar.

Diego Ventura, ovación, dos orejas y oreja con petición de la segunda.

Joao Moura, ovación y oreja.

Valencia (Agencia EFE).- En el festejo de rejones celebrado en la plaza de Valencia, Andy Cartagena ha sufrido un aparatoso percance cuando su caballo 'Laurel' perdió pie de los cuartos traseros, quedando montura y jinete a merced del toro y lesionándose el de Benidorm el brazo derecho en la caída. Pese a ello, continuó en el ruedo y, tras una vibrante lidia, logró cortar la oreja. Pasó a la enfermería, donde los médicos le desaconsejaron salir a matar el segundo toro y fue trasladado a un centro hospitalario para ser atendido de una posible fisura en el radio de su brazo derecho.

Diego Ventura destacó en banderillas ante el segundo, montando a 'Wellington', con el que templó muy bien a dos pistas. Mantuvo el nivel de su faena con cheque, pero malogró el posible premio con el mal uso del rejón de muerte. Con el cuarto, el jinete hispanoluso cuajó una sensacional actuación. Gran toro de Fermín Bohórquez y soberbia la labor de Ventura ya de salida con 'Buena Víbora', y sobre todo en banderillas montando a 'Pegaso'. Siempre ejecutó las suertes de frente, clavando arriba con pureza y precisión. Tras un gran rejonazo que tuvo una muerte muy efectiva, paseó las dos orejas, acompañado del equino 'Pegaso' y del mayoral de la ganadería. En el que cerró el festejo, Ventura volvió a mostrar su extraordinario momento, y lo más jaleado de su actuación llegó a lomos de 'Ordóñez', con el que ejecutó espectaculares piruetas en la cara del toro. Con el rejón de muerte volvió a estar soberbio. Oreja bien ganada con gran petición de la segunda, que no fue concedida.

Por su parte, el portugués Joao Moura puso en escena una renovada y completa cuadra aunque, templado en el recibo de salida y espectacular en banderilla, también el mal uso de los aceros dejó en una ovación su balance artístico con el equino 'Perera' en el primer turno. En el segundo, en una actuación mucho más efectista que buena, lo mejor llegó con el caballo 'Moura', que hace honor a su estirpe. Mató muy mal pero, pese a ello, el amable público valenciano le pidió la oreja, que fue concedida.



Firmado: Agencia EFE
fotografía: Paco Ferrís

Valencia (9ª de fallas): Puerta grande al valor y la entrega de Fandiño.

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Ficha del festejo:
Domingo 18 de marzo. Plaza de Toros de Valencia. 9º festejo de la Feria de Fallas 2012. Corrida de toros. Tres cuartos de entrada. Tarde soleada. Se han lidiado seis toros de la ganadería de Fuente Ymbro bien presentados aunque desiguales en trapío. 1º deslucido y parado, justo de fuerzas. 2º fue un gran toro con calidad, nobleza y codicia. 3º fue bravucón, con calidad y nobleza pero acabó rajándose. 4º fue manso y deslucido. 5º fue encastado. 6º fue manso y rajado, también deslucido.

Diego Urdiales, vuelta tras aviso y leves palmas.
Iván Fandiño, oreja tras aviso en ambos.
David Mora, saludos tras aviso y silencio.

Valencia (Esp.).- Caída la noche y con una calle de Játiva tomada literalmente por los turistas que agotaban las últimas horas de las fiestas falleras, cruzaba la puerta grande de la plaza de toros valenciana, el diestro bilbaíno Iván Fandiño. Emocionado y pletórico, el matador de toros no podía esconder la alegría que para él suponía salir a hombros de la primera feria importante de la temporada española. Era el justo premio a una actuación en la que su valor, disposición, entrega, firmeza y compromiso, le llevaron por el camino del triunfo ante el mejor lote de la ganadería de Fuente Ymbro. Esa fue la noticia positiva en víspera del día grande de las fallas. La noticia menos positiva fue ver cómo el público no respondió de forma unánime al cartel, llenando en tres cuartos justos la plaza, y la otra noticia más alarmante si cabe, fue la lidia tan desigual de comportamiento del encierro de Ricardo Gallardo.

El jabonero que hizo segundo en el sorteo saltó al ruedo con las fuerzas muy mermadas como alguno más de sus hermanos de camada, y tanto fue así que tras el puyazo reglamentario el presidente resolvió devolverlo a corrales. En su lugar se corrió turno y saltó al ruedo, el toro que iba hacer quinto del festejo. Éste resultó ser, al final, el más encastado y noble de la tarde. Fue un gran toro. Así, sin más. De los que emocionan al verlo embestir y te tensionan en tu localidad por ver que nunca va entregado. Repetidor, codicioso, franco en su arrancada, encastado y con las complicaciones propias de su condición, el toro se arrancaba desde lejos y con prontitud. Ante él, el bilbaíno Fandiño se lució en el quite por chicuelinas muy ceñidas, cuya réplica la encontró en David Mora con un quite por gaoneras interpretadas con valentía y ajuste. En la muleta Fandiño comenzó firme y decidido en el centro del ruedo. Inicio de trasteo con el toreo en redondo sin pensárselo, con emoción y entrega. El toro se creció y el torero, lejos de arrugarse, también hizo lo propio. Fue una faena de poder a poder pues el toro nunca terminó de entregarse también porque el torero en muy pocas ocasiones durante el trasteo le bajo la mano firme dominándolo. Más bien acompañó con emoción, verdad, disposición y entrega la embestida y prueba de ello fue, que cuando le bajó la mano en alguna ocasión contada, la faena adquirió rango mayúsculo de sinfonía torera. El fuenteymbro fue un torrente de bravura, embistiendo como un torbellino a la muleta. A la faena le faltó más sometimiento aunque estuvo preñada de valor, emoción y épica. Por el pitón izquierdo lo intentó al natural, pero por ahí costó más encontrar el lucimiento, por lo que remató su actuación en redondo y un arrimón valiente entre los pitones. Si hubiese bajado tan solo un poco más la mano, estaríamos hablando de una grandiosa faena. Estocada entera y oreja. El toro recibió una ovación cerrada.

Con el quinto de la tarde, primer sobrero reseñado, salió Fandiño a redondear una actuación que se le ponía de cara. Empujó el fuenteymbro con fijeza y poder al caballo y se vino arriba en banderillas. Antes, tanto Fandiño como Mora rivalizaron en quites por gaoneras y chicuelinas. Rivalidad y emoción como prólogo a la faena de Fandiño. Comienzo torero en la raya con los pies firmes. La gente con él, y pendientes de lo que podría ocurrir. El toro fue codicioso, entregado en sus arrancadas y acometidas, lo que propició un vibrante espectáculo. Interesante verlo embestir pues nunca terminaba de entregarse a la muleta. Se rompió el torero bilbaíno en el comienzo de faena toreando en redondo y crujió la plaza con una rotunda tanda en la que imantó la embestida del animal a la tela hasta cuajar un emocionante y bello pasaje. Después, el trasteo bajó en intensidad, pues el torero tuvo dudas ante el animal, sacando pases de uno en uno, disminuyendo así el diapasón emocional de la obra. Lo intentó por el izquierdo y tras cuajar varias tandas al natural con verdad y autenticidad, volvió al toreo en redondo para relanzar la faena hasta su clímax. Las tandas finales sobre la diestra, embraguetado el torero, enroscado el toro y encerrados ambos de raya para adentro, hicieron levantar al público de sus localidades. La obra estaba justamente consumada y completada. La emoción a flor de piel en el espectador. Estocada entera saliendo volteado sin consecuencias y oreja ganada con justeza y mérito, que le abría la puerta grande.

Urdiales y Mora no sortearon dos buenos lotes. Al riojano se le vio paciente y dispuesto en el que abrió plaza. Un toro protestado de salida por su endeblez, al que tuvo que cuidar para que no se viniera abajo. Con estas condiciones buscó lucimiento por ambos pitones, en una faena tan meritoria como deslucida por la condición del astado. Disposición, mérito y entrega fueron las armas del torero que poco más pudo hacer. La estocada entera en la cruz fue lo mejor de esta primera actuación. Con el cuarto tuvo de nuevo que esforzarse para obtener lucimiento donde tampoco lo hubo. Flojo de los cuartos traseros el animal, ante este fuenteymbro estuvo valiente cuajando varias tandas en redondo muy esforzadas y entregadas, que le valieron el reconocimiento del público. De nuevo, su disposición quedó patente en una tarde donde el lote que le cupo en suerte, no fue de lucimiento.

David Mora que completaba el cartel, tuvo peor suerte al sortear los dos toros más mansos y rajados del encierro. Ambos se acularon en tablas, embistieron a la defensiva y obligaron a que el matador intentase cuajar trasteo en esas condiciones. Con semejante situación, Mora solo pudo protagonizar una actuación titánica ante los dos toros, de imposible lucimiento y triunfo. Imposible.

Firmado: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Paco Ferrís

Valencia (8ª de fallas): Solitaria vuelta al ruedo de Castella en una tarde muy deslucida.

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Ficha del festejo:
Sábado 17 de marzo. Plaza de Toros de Valencia. 8º festejo de la Feria de Fallas 2012. Corrida de toros. Lleno. Tarde soleada. Se han lidiado seis toros de la ganadería de Zalduendo desiguales de presentación. Encierro justo de casta y raza, muy deslucido en conjunto que sin ninguna duda dio al traste con el festejo.

Enrique Ponce, silencio tras aviso en ambos.
Sebastián Castella, saludos tras aviso y petición, vuelta tras aviso.
Arturo Saldívar, silencio tras aviso en ambos.

Se desmonteró Ambel Posada tras parear al segundo.

Valencia (Esp.).- Seis avisos seis en tarde de expectación, ilustran a las claras el ritmo que tuvo un festejo que resultó largo, tedioso, aburrido, deslucido y sin a penas interés. Estaba todo listo para vivir una gran tarde de toros: lleno hasta casi el cartel de “no hay billetes”; anunciados Ponce, Castella y Saldívar, y los toros apetecidos por las figuras de la ganadería de Zalduendo. Glamour en los tendidos. Gente guapa y el mundo del toro pendiente de lo que ocurre en las fallas. Pues bien, salió el toro y ¡zas! uno tras otro compusieron un muestrario de reses sin casta, raza, fondo ni interés. Un desastre que dio al traste con las ilusiones de todos y que llegó a exasperar hasta al más paciente.

Entre tanto aburrimiento, el francés Sebastián Castella fue el único que destacó al lograr saludar tras la lidia del segundo y dar una vuelta al ruedo polémica en el quinto. Con el primer de su lote, animal que embestía sin gracia y justo de fuerzas, se lució por chicuelinas el mejicano Saldívar en el quite correspondiente donde también fue volteado sin consecuencias por su impericia. En la muleta, Castella comenzó sentado en el estribo con torería, para sacarlo a la raya con disposición y valentía. Faena completa por ambos pitones, mucho mejor en redondo que al natural, siempre con la muleta a media altura y cuidando al endeble animal que fue adquiriendo enteros a medida que transcurría el trasteo. Le dio tiempo para reponerse, lo mimó, lo cuidó y le hilvanó un trasteo suave y gustoso, aunque lo más celebrado por el público fuese el arrimón que se dio en los últimos compases de la faena, asustando al personal. Fue una actuación seria, firme y de verdad, que por malograrla con la espada no recibió trofeo.

Con el quinto de la tarde, deslucido también como el resto del encierro, el galo estuvo de nuevo decidido, firme y resolutivo. Nos gustó la disposición del torero que no echó por la calle de en medio en tarde tan deslavazada y abrevió. Al contrario, plantó cara a la adversidad y contrariedad de la tarde y se empeñó en levantar el festejo con tesón, firmeza y de nuevo entrega. Faena por ambos pitones esforzada en la que entendió perfectamente la condición del astado. Valiente, firme, sin aburrirse, expuso y cuajó un trasteo importante en el que también logró meter a un público exasperado por el desarrollo de la tarde. Arrimón de nuevo, asustando al miedo y lástima el error con los aceros pues tuvo en su mano el trofeo. Petición mayoritaria no atendida y vuelta con división de opiniones.

El maestro valenciano Enrique Ponce volvió a tener mala suerte con los toros. Manso el primero y deslucido el cuarto, el torero de Chiva tuvo que echar mano de su sabiduría y paciencia para firmar una actuación esforzada y comprometida, acorde a su condición de figura. No fue su tarde aunque quedó patente en el ruedo sus ganas por intentarlo. Dos trasteos muy largos en los que con mucha tranquilidad y tesón, se peleó con los astados hasta lograr el lucimiento. En el que abrió plaza le robó una tanda meritoria en redondo en los últimos compases de la lidia. Temple, tiempo, tempo y afición hicieron el resto para sacar pases donde no los había. Con el cuarto, flojo y sin casta que llegó rebrincado al último tercio, le cuajó un trasteo donde estuvo sobradamente por encima del astado. Lo sobó, lo cuidó, tiró de él con paciencia, y le robó algún derechazo meritorio pero el animal fue tan deslucido que la emoción brilló por su ausencia. Merito sí que tuvo Ponce pero poco más pudo hacer. Imposible poder triunfar así. Gratitud en el público ante la actitud de Ponce esta tarde, aunque lo despidieran con una sonora división de opiniones.

Completó cartel el mejicano Arturo Saldívar que no tuvo la tarde. Todos esperamos con ganas la vuelta de este torero a Valencia, después de verlo triunfar en la reaparición de José Tomás, pero hoy dio un paso atrás en su trayectoria. Impreciso en el manejo de las telas, como consecuencia del cual sufrió varios atropellos y volteretas, no se le terminó de ver muy seguro durante el festejo. Saldívar echó mano del pundonor y el valor en ambos trasteos, pero el toreo no es sólo eso, es también dominio, sometimiento, temple, suavidad, ciencia y de lo comentado poco se dejó ver en su actuación conjunta. Silencio tras aviso en los toros, definen perfectamente el sentir del público y la importancia de sus trasteos.

Firmado: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Paco Ferrís

Valencia (7ª de fallas): Manzanares y Talavante a hombros en la vuelta de Padilla al coso valenciano.

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Ficha del festejo:
Viernes 16 de marzo. Plaza de Toros de Valencia. 7º festejo de la Feria de Fallas 2012. Corrida de toros. Lleno. Tarde soleada con brisa. Se han lidiado tres toros de Domingo Hernández (1º, 2º y 4º), dos toros de Garcigrande (3º y 5º), y dos de Parladé por devolverse el titular 6º tras partirse un pitón, y ser sustituido por otro de este último hierro. Corrida desigualmente presenta con algunos de ellos como 3º y 4º por debajo de lo exigido en plaza de primera. En cuanto al comportamiento: el 1º y 2º tuvieron calidad y nobleza aunque las fuerzas justas. Los corridos en 3º, 4º, y 5º fueron deslucidos, siendo complicado el tercero y los otros dos parados. El 6º tuvo nobleza y calidad además de transmisión y tranco.

Juan José Padilla, oreja tras aviso y saludos.
José María Manzanares, dos orejas y silencio tras viso.
Alejandro Talavante, oreja y oreja.

Valencia (Esp.).- Fue tarde de emociones y de fiesta. De emociones porque reaparecía en plaza de primera, Juan José Padilla. Héroe y leyenda viva del toreo. Ejemplo de supervivencia y superación ante la adversidad más dura que recientemente hemos vivido. Y fue tarde de fiesta porque el público que llenó el coso valenciano, no sólo lo hizo por contemplar el regreso del guerrero, sino que también acudió a la plaza para disfrutar de dos de los máximos exponentes de la temporada pasada: José María Manzanares y Alejandro Talavante. Triunfó el espectáculo y el toreo, pues de todo hubo en esta tarde fallera: arte, épica y fantasía.

El arte profundo y exquisitamente estético, vino de las muñecas del alicantino Manzanares ante el segundo de la tarde. Un toro bonito de hechuras, de Domingo Hernández que fue todo un dechado de bondad. No se empleó en el caballo, donde le castigaron lo suyo, pero se vino arriba en banderillas y llegó a la muleta con una calidad y nobleza extraordinarias. Manzanares no lo vio hasta mitad de faena y prueba de ello fue que tuvo que ir convenciéndose poco a poco en las primeras tandas en redondo que el toro le podía servir. Sobándolo con mesura, midiendo las distancias y las alturas del engaño para no tirar al suelo al animal, fue componiendo una faena de probatura en su primera parte hasta que en un cambio de mano se convenció de la calidad extrema de la res. A partir de ahí, se dio cuenta del bombón que tenía por pitón derecho. Lo probó también al natural pero no fue posible el lucimiento quedando todo por ese pitón en una tanda templada pero sin emoción. De este modo decidió fundamentar la segunda parte del trasteo en el toreo en redondo. Una faena que fue a más desde su mitad, como en las buenas mascletàs. Mano baja. Firme la muleta enganchando al animal desde adelante para llevarlo atrás con mimo y suavidad. Pases preñados de sentimiento y de gustó. Pura estética y desliz del alma. Se creció el matador a cada pase comprobando como era posible obrar el milagro del toreo. Tandas en redondo con estética exquisita, que fue creciendo en plasticidad a medida que la dimensión del matador se agigantaba. Comunión total del público con el alicantino, volcada con su obra y enloquecida. Se rindió de nuevo Valencia, al arte de Manzanares que compuso una intensa y emotiva faena con pasajes exquisitos de toreo. Y como colofón, lo impensable en estos tiempos: una estocada recibiendo a la res en el centro del ruedo. Espectacular la rúbrica de Manzanares explicando al toreo como se mata recibiendo. Muerte espectacular y dos orejas con petición de rabo. Catarsis colectiva en el tendido. Pletórico el matador.

Con el quinto de la tarde Manzanares intentó redondear su actuación, pero resultó una tarea imposible. A sus manos fue a parar un deslucido y parado toro de la ganadería de Garcigrande con el que estuvo sobrado de recursos pero sin opción al lucimiento. Lo intentó por ambos pitones, y después de probarlo todo, optó por rematar la actuación, esta vez malograda por la espada. A pesar de todo, ahí quedó para el recuerdo la obra del segundo y esa magnífica suerte suprema, perfecta en su interpretación y ejecución.

La épica y la fiesta la puso Juan José Padilla con su actuación. Tras saludar agradeciendo la ovación cerrada que le tributó el público de Valencia al finalizar el paseíllo, se pudo ver con el que abrió plaza a un Padilla muy templado, sosegado y profundo. Cualidades todas ellas que ya mostró en Olivenza y que hoy en Valencia, volvió a mostrar. Nos encontramos ante un nuevo Padilla, siempre que los toros sean como el que le cupo en suerte. Uno de Domingo Hernández con calidad, nobleza y recorrido, que colaboró para que el jerezano pudiese desplegar una lidia total. Con el capote se lució y gustó. En banderillas desplegó toda su tauromaquia en pares bien resueltos y ejecutados. Y con la muleta se nos descubrió como un torero templado y sentido. Faena completa por ambos pitones y una estocada entera que le valió una justa oreja. Ante el cuarto, no tuvo posibilidad de triunfo y por ello no pudo lograr la anhelada puerta grande. La res del hierro de Domingo Hernández fue deslucida sin paliativos. Parada y ala defensiva, sin emoción alguna, no fue apta para florituras ni para el toreo. Estocada defectuosa y saludos desde el tercio.

El otro triunfador del festejo acompañando a hombros al alicantino, fue Alejandro Talavante. Puerta grande en tono menor, pero igualmente legítima pues fue concedida por el público soberano. La fantasía de la tarde la puso el extremeño con dos trasteos donde la improvisación, experimentación e interpretación del toreo muy original prevalecieron. Con el tercero de la tarde, Talavante se mostró valiente, firme y resolutivo buscando el triunfo. El toro fue tardo en la embestida aunque cuando arrancaba lo hacia con calidad y la cara por el suelo. En varias ocasiones se lo intentó echar a los lomos, lo que hizo que la faena nunca terminara de tener un hilván por lo que fue irregular en su argumento. Aun así la estocada entera en la cruz hizo el resto y se le concedió una oreja. Con el que cerró plaza, de la ganadería de Parladé cuajó una faena siempre interpretada a media altura. Es cierto que el toro fue de una calidad suprema y además se desplazó lo que propició que el matador estuviera cómodo ante él. No obstante, en este se vio a un Talavante sin una idea clara de faena, pues aunque lo cuajó por ambos pitones, el trasteo no tuvo un hilo conductor claro que le diera coherencia a lo visto. Improvisación en la cara del toro. Experimentación. Sorpresa. Riesgo. Faena fundamentada más sobre la forma que el fondo, muy celebrada por el público. Oreja como premió a la entrega y fantasía y puerta grande.

Firmado: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Paco Ferrís

Valencia (6ª de fallas): Curro Díaz y Tejela cortan un trofeo a un interesante encierro de Alcurrucén.

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Ficha del festejo:
Jueves 15 de marzo. Plaza de Toros de Valencia. 6º festejo de la Feria de Fallas 2012. Corrida de toros. Media de entrada. Tarde soleada con brisa. Se han lidiados seis toros de la ganadería de Alcurrucén bien presentados con cuajo y seriedad. Variados de comportamiento. El 2º resultó encastado, con calidad y nobleza, manteniendo el interés durante toda su lidia. El 3º y el 5º fueron nobles y con clase.

Curro Díaz, silencio y oreja con petición.
Matías Tejela, oreja y saludos.
Alberto Aguilar, silencio y silencio tras aviso.

Se desmonteró José Manuel Montolíu tras parear al primero. También protagonizó una interesante brega al cuarto.

Valencia (Esp.).- Hasta tres toros salieron embistiendo con importancia en este sexto festejo de fallas. Buen resultado ganadero que demuestra el gran momento en el que se encuentra Alcurrucén. Los tres tuvieron clase, nobleza, codicia, poder y las complicaciones propias del toro encastado que exige al matador una lidia y una faena bien desarrollada, poderosa, con temple y arriesgada y valiente para después lucirse cincelando el toreo en redondo y al natural. De los tres toros, un lote completo se lo llevó Matías Tejela. Una auténtica lástima que Tejela no lo aprovechara, pues una oportunidad así no se encuentra todos los días. Hoy era la tarde de cruzar a hombros la puerta grande, pero él solo se la cerró y la conmutó por una esforzada oreja. El otro buen toro le cupo en suerte a Curro Díaz y con él, el linarense, logró cincelar el mejor toreo al natural de la tarde.

Matías Tejela cortó trofeo en el mejor Alcurrucén del encierro, el segundo. Un astado ofensivo, que salió abanto y frío, como es propio en este encaste pero que a la primera ocasión de embestir lo hizo con la cara por abajo, con largura y exquisito temple. Quite de Alberto Aguilar toreando por chicuelinas e inicio de faena de Tejela muy torero, llevando por abajo con suavidad y temple, aunque acelerado. El de Alcurrucén fue un lujo. Así, sin más. Exigente con el matador, siempre embistió con franca calidad cuando Tejela se decidió a bajar la mano y llevarlo cosido a la tela con suavidad. Pero esto sucedió en muy pocas ocasiones. El matador se creció y atacó protagonizando una faena acelerada y si lo repasamos bien, con poco fondo. El toro se creció embistiendo codicioso lo que convirtió el trasteo en una faena de emoción en las tandas en redondo, por la sensación de peligro que transmitió el animal al no ser sometido con temple por Tejela. Posiblemente lo mejor llegó al natural con varios pases de compás y sentimiento en los que Tejela durmió las muñecas y ralentizó su toreo, al unísono con la embestida. Fue de puerta grande pero acabó siendo de una exigua oreja. Un despropósito. Con el quinto, manso de salida, tardo e incomodo en los dos primeros tercios, Tejela cuajó en el último una faena muy ligera, vulgar y desacoplada. Nunca estuvo ni quieto ni confiado ni firme con el de Alcurrucén, al cual cuando se le embebía en la muleta y era conducido con temple y suavidad, respondía con una entrega total. Rompió a bueno el astado, descubriendo un fondo de casta que lo hizo estar por encima de su matador. Faena valiente al mismo tiempo que acelerada, vulgar y sin contenido. Una auténtica lástima, si consideramos que nos encontramos con un torero con nueve años de alternativa.

El otro buen toro de la tarde fue a parar al linarense Curro Díaz en cuarto lugar. Toro abanto de salida y mansito en el caballo que en las telas de Montolíu mientras lo bregaba rompió a más embistiendo por abajo con suavidad y temple. Un comportamiento que creció en la muleta a medida que Díaz se fue creyendo la posibilidad de cuajar una gran faena. No alzó el vuelo deseado y esperado, también es cierto, pero para el recuerdo queda el arte del de Linares que se gustó y gustó al público en las tandas en redondo. Toreo por abajo, suave, con la res cosida a la tela, y presididas de una entrega auténtica que nos hizo soñar con el toreo. Aunque lo mejor vino al natural. Lo mejor de la feria hasta el momento esa tanda de naturales dibujados con delicadeza en los que deslizó la tela y la embestida del de Alcurrucén. Fue extraordinaria. Sin duda, lo más torero de la tarde y de lo que llevamos de feria. La estocada entera en la cruz puso el broche a una actuación en la que volvió a destapar la fragancia andaluza en esencia. Oreja y fuerte petición de la segunda. Antes con el que abrió plaza poco pudo hacer Curro. Se desmonteró José Manuel Montolíu tras parear con torería y exposición y después en el trasteo de muleta su matador lo intentó todo por lograr un triunfo. No puso ser. El toro se quedó corto, parado y agarrado al piso. Resultó imposible lucirse.

Completó cartel el madrileño Alberto Aguilar. No tuvo suerte en el lote y poco pudo hacer con los menos buenos del encierro. Sus dos actuaciones estuvieron presididas por el valor, las ganas, la entrega y el tesón por lograr un triunfo que fue imposible. Con el tercero lo más destacado fue el recibo de rodillas toreando por largas cambiadas. Después lo intentó -sin suerte- por ambos pitones, peleándose con el toro hasta firmar un trasteo muy largo pero sin lucimiento ni fondo. Se la jugó con éste, de igual modo a como se la jugó con el que cerró plaza. Éste último fue más complicado aún, que el anterior. Violento, incierto, con un viaje muy corto, ante él, el torero solo pudo exponerse hasta resultar volteado sin consecuencias. No cortó trofeos Alberto Aguilar pero dejó muy a las claras que vino a puntuar en una plaza que se la da bien. Esta tarde, lamentablemente, la suerte le volvió la espalda.

Firmado: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Paco Ferrís

Valencia (5º de fallas): Vuelta al ruedo de Jiménez Fortes ante los de Valdefresno.

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Ficha del festejo:
Miércoles 14 de marzo de 2012. Plaza de toros de Valencia. 5º festejo de la Feria de Fallas. Corrida de toros. Un tercio de entrada. Tarde soleada con ligera brisa. Se lidiaron seis reses de la ganadería de Valdefresno desiguales de presentación. Deslucidos, mansos y descastados en líneas generales, algunos como el primero justos de fuerza también. El 2º de la tarde fue un buen toro que tuvo clase, nobleza y recorrido.

Thomas Duffau, silencio y silencio tras aviso.
David Silveti, saludos tras aviso y silencio tras aviso.
Jiménez Fortes, vuelta y silencio tras aviso.

El torero valenciano Vicente Ruíz “El Soro” recibió el homenaje de la afición por sus treinta años de alternativa.

Valencia (Esp.).- El matador de toros malagueño Jiménez Fortes logró dar una vuelta al ruedo en la quinta de abono, tras cuajar faena al tercero de la tarde. Un toro de la ganadería de Valdefresno incomodo, incierto en su embestida y sin gracia alguna, que terminó acortando distancias con el matador y cortando también el viaje. Fortes logró firmar un trasteo valiente y autentico en su concepción y ejecución, donde lo más lucido lo logró en el toreo al natural. También impresionó gratamente el valor sin engaño en los últimos instantes de su actuación, donde acortó distancias para torear con inusitado encimismo. Se la jugó, buscando un triunfo que remató con la espada e incomprensiblemente, no recibió trofeo. Vuelta al ruedo de las importantes.

Con el que cerró plaza, Jiménez Fortes volvió a mostrar su valor con otro toro manso, descastado y sin posibilidad de lucimiento. Faena corta de metraje convertida en una pugna entre matador y res, pues ésta siempre quiso resguardarse en tablas, de acuerdo a su condición de manso. Deslucido y rajado el toro de Valdefresno, el matador buscó el triunfo sin posibilidad alguna.

El otro momento destacado de la tarde se produjo con el segundo del festejo. Un toro ofensivo, aleonado, hondo y cuajado al que el mexicano Diego Silveti lo recibió a la verónica con temple y suavidad, meciendo con estilo y clase las telas. Recibió dos puyazos largos con amago de salir suelto de la suerte pero embistió con mucho temple al capote de Silveti en su quite por saltilleras y a la replica de Jiménez Fortes por chicuelinas. Comienzo en el centro del ruedo por estatuarios por parte de Silveti y atropello que a punto estuvo de costarle un percance. Repuesto del trance, el diestro azteca cuajó una faena por ambos pitones en los que siempre interpretó el toreo con mucho empaque, soltura, gustó despaciosidad. Tuvo regusto el trasteo de Silveti aunque con intermitencias a pesar de que el de Valdefresno fue un animal entregado en cada embestida a cual de ellas de más clase. Fue un toro de dulce premiado con una cerrada ovación a su arrastre, mientras su matador recibió una ovación desde el tercio.

Y ahí terminaron los argumentos de la tarde. El resto del encierro resultó deslucido, manso en distintos grados y con complicaciones, imposibilitando lucimiento alguno por parte de sus matadores. El segundo del lote de Silveti, corrido en quinto lugar, fue otro manso carente de emoción y de interés. El diestro mexicano buscó el lucimiento con entrega y firmeza pero el trasteo anduvo en la indefinición e irregularidad con un comienzo esperanzador que se desvaneció inmediatamente. Trasteo a menos, irregular y sin transmisión que terminó en nada. El francés Duffau poco o nada pudo hacer con su lote. Al que abrió plaza, siempre a la defensiva, tardo en sus arrancadas y muy apagado, le cuajó un trasteo tan correcto como frío. Sin duda alguna, lo más destacado fue la gran estocada con la concluyó su actuación. Con el cuarto, otro toro manso y deslucido, buscó lucimiento donde era imposible encontrarlo.

Firmado: Alfonso Sanfelíu
Fotografía: Paco Ferrís

Valencia (4ª de fallas): Román deslumbra, El Parralejo embiste.

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Ficha del festejo:
Martes 13 de marzo. Plaza de Toros de Valencia. 4º festejo de la Feria de Fallas 2012. Novilla picada. Un cuarto de entrada. Tarde soleada. Se han lidiado seis reses de El Parralejo, hondas y serias en general, con cuajo para plaza de primera. 1º embistió con descoordinación y defendiéndose. Noble pero deslucido. 2º resultó manejable. 3º tuvo nobleza, calidad y fondo. 4º con clase y nobleza, fue bravo. 5º fue bravucón. 6º fue más deslucido, justo de raza y con complicaciones.

Conchi Ríos, Ssilencio y oreja tras aviso con petición.
Fernando Adrián, vuelta tras aviso y vuelta.
Román, oreja con petición y vuelta.

Los tres debutaron en Valencia. Se le dio la vuelta al ruedo al tercero y al cuarto de la tarde de nombres “Vejado” y “Brevito” respectivamente.

Valencia (Esp.).- La divisa de El Parralejo demostró que lo apuntado en esta misma plaza en la becerrada del año pasado no fue casualidad. Dos novillos excelentes premiados con la vuelta al ruedo, dos muy manejables -el segundo, bravo de verdad en el caballo- y un primero que se lastimó pero apuntó buena condición, es un balance más que positivo porque, ante todo, embistieron.

Valencia encontró hoy a un torero. Román, de la tierra y forjado en su Escuela Taurina, firmó una aparición deslumbrante en el que era su primer paseíllo en el coso de la calle de Xàtiva. A su primero, al que ya templó de salida a la verónica y en el quite por talaveranas rematado con una buena larga cordobesa, Román, que cumplía diecinueve años hoy mismo, lo toreó como los ángeles. Enganchó la embestida delante y la vació atrás con un temple exquisito por los dos pitones. Se tiró a matarlo por arriba, donde dejó la estocada. El público pidió con fuerza la segunda oreja, pero el presidente sólo concedió una. Román mantuvo la sonrisa, llegó al callejón y Simón Casas y Santiago López le estrecharon la mano. Son sus nuevos apoderados. En diez minutos, a Román le cambió la vida.
Con el sexto, que se movió con peor estilo que sus hermanos, Román estuvo valiente, pero dos inoportunos desarmes impidieron que terminara de tomar vuelo. Aún así se volcó sobre el morrillo en la suerte suprema, saliendo de la suerte encunado y con la taleguilla destrozada. De nuevo petición de oreja.

Conchi Ríos sorteó en primer lugar un novillo que apuntó buena condición pero que se lastimó durante la lidia. Con el cuarto, que embistió siempre por abajo con una clase excelente y para el que se llegó a pedir el indulto, se acopló en tandas cortas. La novillero murciana trató siempre de hacer las cosas bien pero el trasteo no tuvo la entidad que requería su oponente. Cortó una oreja y "Brevito" recibió los honores de la vuelta al ruedo.

El madrileño Fernando Adrián anduvo sobrado con su lote. Mostró oficio, capacidad y ciertas dosis de valor. Al encastado segundo, al que recibió con faroles de rodillas en el tercio, y al mansito del quinto, les dio fiesta, pero el mal uso de los aceros le dejó sin premio.

Firmado: Agencia EFE
Fotografía : Paco Ferrís